Acerca del Blog

joto y reina se toman de las manos

el rey empuña siete espadas

ocho bastos golpean as de corazones

y el viento derrumba lo que ahora ya no importa

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El arlequín sonríe con tinta desde el cartón

viernes, 25 de diciembre de 2009

25 de Diciembre

Que asombrosa es la humanidad.
Por estas fechas, es común escuchar que los enemigos se abrazan, los familiares se reunen, los amantes salen juntos, los padres no se enojan con sus hijos y los pobres reciben aquello que necesitan.
Desde luego, esto es lo que escuchamos.
No necesariamente es una verdad.
No es una verdad.
¿Qué se festeja en la navidad? Porque algo se festeja, ¿cierto?
Les diré que pienso yo: el pobre rico festeja el aumento de las ventas en sus adornos navideños (totalmente innecesarios, además) que tanto necesitaba para construir una segunda alberca en su casa; los padres no se enojan con sus hijos, ya que están fuera de casa festejando con los "amigos", claro, no significa que los pequeños estén sentados en una esquina lamentando el hecho, mas bien se les puede encontrar con las narices pegadas en un videojuego, MP3 o en la televisión; los amantes salen juntos y uno de los dos pide a su pareja que le demuestre cuanto le ama, después de todo es tiempo de decirle a los demás que los amamos ¿no?; los familiares de todas partes se reunen a disfrutar una deliciosa cena y a intercambiar comentarios hipócritas el uno con el otro, en una especie de red organizada de la que todos saben pero ninguno la reconoce ¡Perfecto!; y los enemigos se abrazan, con puñales escondidos.
Que feliz navidad.
Es por eso que yo no la festejo.
Todo esto que he mencionado nos rodea, puede ser encontrado en cualquier parte. Pero siempre hay posibilidades de encontrar una excepción a la regla. Y esta no la vamos a ver rodeada de luces, esferas, pinos, envoltorios y regalos costosos. Está ahí todo el tiempo.
Porque aquellas personas que realmente festejan (lo que sea que festejen) con un sentimiento de amor, compasión, solidaridad y humanidad, no esperan a que llegue el 24 de Diciembre.
Celebra a la humanidad, el hecho de que sigamos adelante, el hecho de que nos encontremos con buena salud, el hecho de que no estemos en guerra. Pero celébralo todos los días, todo el tiempo.
Sé que yo lo intentaré.
Feliz existencia, esta y las que estén por venir.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

dos sombras

¿Qué es la tristeza?
¿Qué es el dolor?
Ya no se qué son, ya no se cómo se sienten.
Antes, ambos me acompañaban a todas partes, uno a cada lado.
Al principio, era como una tortura, me seguían como si fueran mis carceleros, mis captores.
La tristeza inundaba mi alma mientras el dolor la partía solo para que se volviera a unir...
Pero ya no más.
El dolor y la tristeza me atacaron hasta el cansancio, hasta ese punto en el que me caí y sentí que no tenía fuerzas para levantarme.
Entonces dejé de sentir, y comprendí que nunca me volverían a hacer daño.
Mis antiguos torturadores me ayudaron a ponerme de pie, y los abracé cuales viejos amigos de la infancia.
Los que antes eran captores, ahora son guardaespaldas.
Los que antes me causaban dolor, ahora me consuelan.
Y ahora vago sin rumbo fijo, sin planes, sin dar nada por hecho.
Y ahora dos sombras me siguen doquiera que voy, rodeándome, engulléndome...
A veces somos uno, a veces somos tres... pero siempre están allí.
Y ya no duele su prescencia.

martes, 20 de octubre de 2009

Paz en la Tierra

Diez minutos. Un segundo. Una hora. El tiempo flota a mi al rededor como la bruma en una madrugada invernal. No me toca, no me mueve, solo gira por entre el universo manteniéndole en movimiento. Mirando al vacío, siempre en el mismo lugar sin importar donde me encuentre, en el mismo momento sin importar la hora. Es como si existiera en dos mundos. Por un lado veo mi vida mundana, monótona, aquella en la que siento que la bruma del tiempo me asfixia, me nubla la vista. Por el otro lado, mi mente. Dicen que cada mente es un mundo, yo no dudo un segundo de ello. Es aquel lugar al que escapo cuando no puedo más, cuando siento que he llegado al final de mi línea; aquel lugar donde tengo un pacto con el tiempo, donde cada segundo es una hora, y cada minuto un momento; Es aquel lugar donde puedo encontrar aquello que con tanto anhelo buscamos todos en nuestas vidas diarias: paz.