miércoles, 1 de junio de 2011
Hay tres hombres en la arena.
Tres hombres sin nombre ni rostro.
Tres hombres que existen en silencio.
Está el que no tiene sombra, se cree una; el mártir y la víctima, el inmortal que reinará en los recuerdos.
Está el que es vida y cambio; acción, exabrupto, violencia. Persigue al perseguido. Tortura, buscando entre la sangre del otro su identidad.
Y está el que es conciencia; es quien mira, impasible, la pantomima de los otros. Les juzga, les da nombre y rostro. Está para que los otros estén, pues no se busca.
Él es los tres hombres
y la lucha
y el desierto.
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