Acerca del Blog

joto y reina se toman de las manos

el rey empuña siete espadas

ocho bastos golpean as de corazones

y el viento derrumba lo que ahora ya no importa

***

El arlequín sonríe con tinta desde el cartón

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cera y alas

Entro a tus ojos, como todos los martes a las 6:32 de la tarde. Aún hay sol porque en nuestra tierra el sol nunca se va, así que tus ojos se iluminan como lunas de diamante, mostrando colores que nunca fueron inventados. Una vez en tus ojos, ya no hay nada que hacer. Soy Ícaro, soy libre del infierno del asfalto, de la pared de ladrillo rojo, del cielo gris. Me llevas como el mar se lleva las conchas y las algas y la arena, me haces espuma y luego aire, alas.
Me invade el sol mientras juego con los colores que me rodean y lo siento dentro de mis costillas, quemando las arterias en mis pulmones. Inhalo esos colores que luego corren junto al sol en mi pecho, y todos bajan de la mano a mi estómago, donde corretean entre mis órganos. El sol brilla más y más, siento sus rayos en la punta de los dedos, escondidos entre uña y carne, ahí de donde no se les puede sacar.
Y luego caigo. Del sol al cielo al mar a la tierra ridículamente gris y dura. Quebrada, seca. Te volteas negándome el regreso a Arcadia, entregándome nuevamente a la sombra del árbol junto a la parada del camión, soldadito de plomo roto con las alas deshechas y cicatrices de cera fría.
Salgo de sus ojos, como todos los martes a las 6:32 de la tarde.
Te siento verme y me sé creada.
Soy deseo y caos
El brillo en esas pupilas
tu mirada eterna
Nunca antes había existido.
Ahora soy sin pensar
porque tú me piensas.

Me ves y me construyes
Escultor, artista del deseo
Yo, mujer de arcilla
Me sé modelada por tu mirada
No soy mujer sin tus ojos.