miércoles, 23 de febrero de 2011
Son__________ido
(Gritos de las paredes grises
Voces que azotan en un susurro,
Silencios que rasgan la garganta.
¿Qué hacer con la explosión,
el llamado, con el grito silencioso?
¿Qué hacer con el fuego ya sofocado?
Infelice que gana la pasión,
la razón y la capacidad
a cambio de terrible sacrificio mudo.
Y los ojos oscuros, dos luceros,
y el fuego de las lágrimas sin derramar,
y el anhelo atribulado que calla a gritos.
Pero nada vale la común desgracia
de paseantes grises mudos, ciegos, sordos;
gritando mil injurias en la lengua de signos.
Regurgitar dragones de aire como insectos,
quebrarse finalmente en el llanto estoico.
Callan Remiel y Belial, unidos por su cantar.
Como el ave de alas recortadas
emprendiendo el vuelo por tierra
como el fénix ahogado en cenizas.
La tormenta apocalíptica se presencia
Pasivamente.
Compasivamente.
Silenciosa y Atroz.)
miércoles, 2 de febrero de 2011
Maldición metafísica
¿Qué has hecho de mí, oscuridad?
Has logrado hipnotizarme
con la belleza de lo abstracto,
lo casi tangible de lo inalcanzable.
Me abrazas con tu mera presencia
pero eres fría, oscuridad.
Fría como la lluvia. Me congelas.
Tú, tan sofisticada, no eres nada.
Pero lo eres todo.
¿Qué quieres de mí, oscuridad?
Nada. La nada no pide nada
pero lo tomas todo.
Te llevas mi sanidad
con cada segundo que pasa.
Te llevas mi mente,
me impides pensar, razonar.
Porque eres la razón misma,
eres la pasión misma.
Pero no eres nada.
Tu vacío me asfixia.
Sé que no me ves, oscuridad.
Por eso siento más tu mirada.
Te persiguen mis ojos,
que al verte, no te ven.
¿Te burlas de mí, oscuridad?
Estás aquí, pero no estás conmigo
me envuelves con tu presencia
pero no puedo tocarte.
No puedo abrazarte.
No puedo besarte, oscuridad.
Siempre será así, ¿no es cierto?
Alejados por la realidad
si no bien por decisión tuya.
Pero te miraré con anhelo,
siempre desde la distancia
donde mi presencia invisible
no perturbe tu hechizo.
Prisionera del ser más cruel
y menos piadoso conmigo.
De mí misma, oscuridad,
prisionera de mí misma.
Un círculo vicioso vacío
del que no me permito huir.
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