viernes, 19 de marzo de 2010
dos rostros, dos almas?
Tras semanas de ardua reflexión, he llegado a una conclusión en cuanto a ti: no te entiendo.
¿Por qué usas esa máscara que cubre la mitad de tu rostro?, esa máscara que solo me permite ver el brillo de uno de tus ojos, que solo me deja conocer la mitad de quien eres.
Siempre quise saberlo todo o no saberlo nada, conocerte por completo o mejor seguir viendo una mera ilusión de lo que eres. Pero, ¿por qué?, ¿por qué me torturas haciendo justo aquello que no deseo? La mitad del tiempo te veo como quieres que te vea, y es absolutamente perfecto, fallas incluidas. Pero la otra mitad, aquella en la que los deberes sociales te hacen bajar la guardia -o subirla, eso solo lo sabes tú- veo el brillo cruel de la máscara de ónix que llevas puesta. ¿Y es acaso esa la máscara, o realmente eres así en realidad, y aquella que parece ser tu verdadera cara es la máscara? Sin ella, eres perfectamente imperfecto, y con ella, imperfectamente perfecto. Sonará a cantinfleo, pero no es así. Cuando estás conmigo, veo tus fallas, y las acepto y las quiero tanto como te quiero a ti. Pero cuando el mundo social te engulle, y lo más a lo que te atreves es mirarme de reojo, ¡no veo falla alguna en ti! Eres perfecto. Casi tal y como la cruel red de mentiras que es el mundo lo exige.
Quizá, la falla en ti soy yo, y el hecho de que hablemos no es algo que el mundo apruebe. Pero no comprendo, por qué, si lo que deseas es lo que veo... ¿por qué has de jugar ambos juegos? ¡sácame de mi miseria de una buena vez! ¿eres tú aquel a quien yo veo, o eres aquel que vive siguiendo la dictadura de la sociedad?, ¿realmente es tan difícil decidir?... ¡qué pregunta!, ¡si yo sé que lo es!... pero... tarde o temprano, tendrás que escoger, porque -y lo se por pura experiencia- jugar dos juegos es cansado. No importa cuan perfecto seas en realidad, todos nos cansamos.
Si quien en verdad eres me quiere, por favor, por favor decide ya, no me causes mas confusiones, sentimientos encontrados y dolores de cabeza. Si tu verdadero ser es aquel que es aceptable para la sociedad, decide ya porque conmigo no ganarás nada. No tiene caso que gastes fuerza.
Me confundes tanto... pero sigo sin ser capaz de abandonar tu causa. Mientras haya una esperanza, no lo haré. Hasta que mi energía se acabe por completo.
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